El Curioso Impertinente


La crisis
05/02/2009, 10:54
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El capitalismo es un sistema injusto y tremendamente egoísta. También es más cosas, pero, tan sólo con esos dos primeros epítetos, se puede deducir lógicamente que no puede durar para siempre. Y más en una sociedad cada vez más organizada e informada gracias a la multitud de medios de comunicación (muchos alternativos) que han proliferado en las dos últimas décadas, con la ayuda inmensa de internet.

El capitalismo, como decía, no puede subsistir, porque está apoyado en la capacidad individual de enriquecerse a costa de los demás. Se dice que es el sistema que más riqueza crea. Pero siempre olvidan –u ocultan- la pobreza que se crea en el otro lado. Toda victoria genera una derrota, toda riqueza genera pobreza. Y las grandes riquezas generan grandes pobrezas, grandes injusticias, grandes explotaciones, grandes abusos, grandes tiranías. Dime cuántos millones tienes y te diré la clase de hombre que eres.

Este sistema, tan bien montado, da señales de debilidad de vez en cuando. Y son ocasionadas por los mismos detonantes que acabaran con él en un futuro no muy lejano: injusticia, abuso, especulación y egoísmo. Esta crisis (a la gente se le llena la boca con la palabra, cuando los desheredados llevamos en crisis toda la vida) viene dada por la avaricia de la gente. La burbuja inmobiliaria ha estallado. Como estalló la burbuja bursátil en el famoso crack del 29. No soy economista, pero hay cosas que están muy claras. Especulación, alza espectacular de precios, endeudamiento irracional y ¡crack!. El sistema al carajo. La gente no puede pagar sus hipotecas, los bancos no reciben dinero (bueno, no tanto como quisieran, claro) y las empresas tienen que cerrar. Todo el mundo al paro, pero sin dejar de consumir, por supuesto.

Recuerdo cuando, hace unos años, buscaba casa para independizarme a los 29 años. Haciendo cálculos, no podía permitirme un piso de más de 15 millones. Pero por ese precio no había nada. Y el piso que un día costaba 30 millones, al día siguiente costaba 31. Era una locura que no entendía. Algo debía ir mal, pensaba. La gente sabía que era un abuso, pero hacían colas para comprar casas. Los cabrones que tenían varios millones en el banco (a saber de dónde lo habían sacado) se dedicaban a comprar las casas antes que nadie, con la ayuda inestimable de algún amigo tan corrupto como él, y luego, cuando tú llegabas te decían que ya no había pisos disponibles. Más tarde, en los anuncios te encontrabas esos mismos pisos a muchos más millones que el precio inicial. La vivienda es un derecho, como dice esa constitución que tanto veneran los que no la cumplen. Pero a mí me quitaban ese derecho para dármelo luego a un precio prohibitivo, para alimentar más el egoísmo y la ruindad de muchos especuladores. Al final me fui de alquiler, cosa muy criticada hace cuatro años. Me tachaban de tonto y de tirar el dinero…

Ahora, esa locura ha terminado (al menos por el momento). La gente no puede pagar lo que compró por imbecilidad, borreguismo y, claro está, por egoísmo. Los bancos no cobran, los préstamos se paran, las empresas quiebran y la gente va al paro. Y la culpa, cómo no, para Zapatero. No para los especuladores, para los banqueros, para los explotadores, para los egoístas…

En el foro social mundial se intentará, como siempre, seguir otro camino. Un camino que no lleve a la autodestrucción, como hace el capitalismo (quizás en ese terreno tengamos que mirar hacia un rincón del caribe). Tenemos ejemplos claros en la vida diaria: el egoísmo y la injusticia lleva temporalmente a una especie de felicidad individual, pero a la larga te lleva a la peor de las desdichas. Eso pasará con el capitalismo: caerá por su propio peso, si no lo tiramos antes.

Bueno, voy a seguir escuchando a Vetusta Morla… “intenta no respirar”.